España ha reservado toda la capacidad de acceso a red nueva disponible en el nudo de 400 kilovoltios de Beariz, en Galicia, para una futura subasta competitiva de proyectos renovables y de almacenamiento. Por sí sola es una nota técnica sobre una subestación. Como señal de política de asignación resulta bastante más interesante.
El acceso a la red en España se ha repartido históricamente sobre todo por orden de llegada, lo que premia a quien presenta antes y no a quien construye mejor. En un sistema donde la capacidad es el insumo escaso, eso produce colas llenas de solicitudes especulativas y proyectos reales atascados detrás. Subastar la capacidad le pone precio y obliga a los solicitantes a revelar cuánto vale de verdad para ellos esa conexión.
Incluir el almacenamiento en la misma subasta es el otro detalle destacable. Las baterías y la generación compiten por los mismos puntos de conexión, y tratarlas como una sola bolsa en lugar de dos procedimientos separados refleja lo que el sistema necesita realmente, que no es simplemente más megavatios de generación sino la capacidad de moverlos en el tiempo.

