Miles de personas llenaron la Plaza de la Constitución de Ceuta en una manifestación convocada conjuntamente por las cuatro principales comunidades religiosas de la ciudad, cristiana, musulmana, judía e hindú, para exigir que Madrid responda a una crisis migratoria que lleva semanas desbordando el enclave. Los organizadores cifraron la concentración en más de 10.000 personas. La Policía Nacional contó poco más de 5.000. Hasta el tamaño de la protesta se convirtió en una cosa más en la que las dos partes no se pusieron de acuerdo.

Lo que nadie discutió fue el mensaje. Basta ya, decía el propio lema de la concentración. Ceuta no se rinde. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, repitió la frase dos veces desde el escenario, palabra por palabra: No nos vamos a rendir. No nos vamos a rendir.

Que las cuatro comunidades organizaran juntas era en sí mismo parte del mensaje. Ramesh Chandiramani, presidente de la comunidad hindú de la ciudad, dijo a los asistentes que Ceuta es España, construida, afirmó, por distintas religiones y culturas conviviendo unas junto a otras. Los sindicatos UGT Ceuta y CCOO también respaldaron la manifestación, y plantearon la crisis como algo que necesita una solución institucional y no una pelea política.

Las peticiones fueron concretas: una respuesta urgente del Gobierno central, refuerzo de la seguridad fronteriza, más recursos policiales y un plan real para los miles de migrantes que siguen en la ciudad. Las cifras detrás de esa última exigencia bastan por sí solas para explicar la frustración. Más de 72.000 personas han entrado de forma irregular en Ceuta desde el 30 de julio, al menos 141 han muerto en el intento, y se han identificado 1.342 menores no acompañados entre quienes lograron cruzar.

La manifestación no fue del todo unánime en la práctica. Hubo tensión momentánea cuando apareció el activista de extrema derecha Vito Quiles, y parte de los presentes lo acusó de aprovechar la protesta para sus propios fines en lugar de sumarse a ella. El propio representante del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, no acudió, y hubo gritos pidiendo la dimisión del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, un recordatorio de que ni una manifestación construida en torno a la unidad pudo separar del todo la crisis de la política que la rodea.