El sistema sanitario español fue diseñado para resolver episodios agudos en una sociedad que, medio siglo despues, avanza hacia la cronicidad. Esa es la tesis central de Alberto Martin de la Mata, director general de Fundacion Hospitalarias, que defiende los cuidados intermedios como la pieza que falta en el engranaje sanitario del pais.
Los cuidados intermedios funcionan como un puente entre el hospital y el domicilio para pacientes que ya no necesitan tratamiento hospitalario intensivo pero que tampoco pueden volver a casa con seguridad. Incluyen a personas con varias patologias simultaneas, mayores fragiles, pacientes neurologicos, personas que requieren rehabilitacion compleja y quienes necesitan cuidados paliativos.
El coste de no invertir en este modelo es elevado: España pierde alrededor de 3.500 millones de euros al año en hospitalizaciones y consultas que podrian evitarse, en un contexto en el que una jornada de hospitalizacion cuesta entre 600 y 1.000 euros segun su complejidad. Pese a ello, la sanidad publica destino en 2024 el 60,1 por ciento de su presupuesto a la atencion hospitalaria, muy por encima de otros niveles asistenciales.
La evidencia internacional respalda el argumento: distintos estudios muestran que una buena coordinacion entre los servicios sanitarios y sociales puede reducir entre un 15 y un 30 por ciento los ingresos hospitalarios evitables. Para Martin de la Mata, el reto no pasa tanto por ampliar la capacidad de los hospitales como por reforzar esa coordinacion entre lo sanitario y lo social.
El director de Fundacion Hospitalarias defiende ademas un cambio en la forma de medir el exito del sistema: en lugar de centrarse unicamente en indicadores de supervivencia, propone evaluar la calidad de vida, la funcionalidad, la autonomia y la satisfaccion de los pacientes como criterios centrales a la hora de valorar la atencion a una poblacion cada vez mas longeva.

