Pedro Sánchez criticó la respuesta de varios líderes de la Unión Europea a los saltos de Ceuta, al señalar que las peticiones de suspender a España del espacio Schengen respondían a prejuicios, desinformación, desconocimiento o interés político. Giorgia Meloni había planteado la posibilidad de suspender el acuerdo de fronteras abiertas de Italia con España.
La amenaza pesa más como precedente que como política. Suspender Schengen entre dos Estados miembros por un episodio migratorio en una frontera exterior establecería que la libre circulación depende de cómo se juzgue la gestión de una frontera por parte de un país, que no es la base sobre la que se construyó el espacio.
También invierte un argumento que España lleva años sosteniendo. La posición de Madrid ha sido siempre que una frontera exterior es una responsabilidad europea y no nacional, porque las consecuencias de un cruce en Ceuta se sienten en toda la Unión y no solo en Ceuta. Que se le amenace con la exclusión por el fallo de una responsabilidad compartida es justo lo contrario.

