El presidente del Gobierno, Pedro Sanchez, salio al paso el jueves, durante la cumbre del Consejo Europeo en Bruselas, de las criticas de varios lideres europeos a la politica migratoria española, centradas sobre todo en el plan de regularizacion extraordinaria que el Ejecutivo impulsa para cerca de 600.000 personas en situacion irregular.
Entre las voces mas criticas, el primer ministro checo, Andrej Babis, acuso a España de estar dispuesta a sustituir a su poblacion y advirtio con endurecer los controles fronterizos frente a esa politica. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, pidio que la Union Europea examine con detalle el plan de regularizacion, mientras que el canciller austriaco, Christian Stocker, lo califico de mala señal con consecuencias para el conjunto del bloque.
Sanchez rechazo esas criticas por considerarlas alejadas de los datos y de los resultados reales de la politica migratoria española. El presidente distinguio entre un desacuerdo de fondo con Dinamarca y lo que describio como retorica de la ultraderecha procedente del Gobierno checo, y defendio que España ejerce un control responsable de la inmigracion irregular a traves de intercepciones en el Atlantico, denegaciones de entrada en aeropuertos y cooperacion internacional con terceros paises.

