Acciona Energía está probando en el parque eólico de Barásoain, en Navarra, un sistema híbrido de almacenamiento que combina ultracondensadores con baterías de ion litio. La instalación es de 1,25 megavatios y el objetivo es validar nuevos servicios de estabilidad de red para la generación renovable. El interés técnico está en por qué hacen falta dos tecnologías de almacenamiento y no una.

Las baterías de ion litio son buenas en energía y aceptables en potencia. Almacenan una carga considerable y la entregan a lo largo de minutos u horas, que es lo que la red necesita para desplazar oferta dentro de un día. En lo que son menos buenas es en responder en milisegundos a una fluctuación repentina, porque la química tiene un tiempo de respuesta y el inversor tiene otro.

Los ultracondensadores invierten ese perfil. Almacenan muy poca energía y la entregan de forma casi instantánea, y toleran un número de ciclos de carga prácticamente ilimitado. Emparejarlos permite que el dispositivo rápido gestione las fluctuaciones bruscas mientras la batería asume el grueso, algo más parecido a lo que hace de forma natural un generador síncrono y que una red llena de inversores ya no tiene.

Esa capacidad es justo de lo que andan escasos los sistemas renovables. A medida que se retira la generación convencional, la inercia física que absorbía los desequilibrios repentinos se va con ella, y hay que sustituirla por algo que reaccione de manera deliberada y rápida en lugar de por masa.

Con 1,25 megavatios esto es un ejercicio de validación, no una instalación que cambie el comportamiento del sistema. Lo que busca establecer es si la combinación puede certificarse para prestar servicios de estabilidad de forma comercial, que es el paso que convierte un resultado de ingeniería en algo que un operador de red pueda comprar.