El Gobierno español ha endurecido su respuesta frente a la migracion irregular semanas despues de que decenas de miles de personas cruzaran la frontera hacia Ceuta desde Marruecos. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajo a la ciudad autonoma para supervisar el operativo y dejo claro que quienes entraron sin autorizacion no podran permanecer en el enclave, trasladarse a la peninsula ni obtener un estatus legal, salvo en casos excepcionales de vulnerabilidad extrema.
Segun el ministerio, las personas sin derecho a permanecer en territorio español estan siendo devueltas a Marruecos. Las autoridades ya han confirmado el retorno de mas de 48.000 personas desde que estallo la crisis a finales de julio, ademas de instalar una barrera maritima adicional y desplegar mas agentes procedentes de la peninsula para evitar un nuevo cruce masivo.
La presion en la frontera se ha mantenido en las ultimas semanas. A mediados de agosto, la policia marroqui detuvo a un centenar de personas que intentaban entrar en Ceuta, despues de que circularan llamamientos en redes sociales a organizar un nuevo cruce masivo, lo que llevo a ambos paises a reforzar la seguridad en el paso fronterizo.
El endurecimiento contrasta con la otra cara de la politica migratoria del Ejecutivo: el programa de regularizacion puesto en marcha en abril, que permitia a personas migrantes sin papeles solicitar un permiso inicial de residencia y trabajo de un año, y que recibio mas de un millon de solicitudes antes de cerrarse a finales de junio.
Las cifras oficiales del Interior muestran ademas que las llegadas irregulares a España cayeron un 42 por ciento en 2025 respecto al año anterior, hasta unas 36.775, lo que el Gobierno presenta como prueba de que su enfoque combina vias legales de inmigracion con un control mas estricto de las entradas irregulares.

