Pedro Sanchez convoco una reunion extraordinaria del Consejo de Seguridad Nacional en el Palacio de la Moncloa para evaluar la situacion en Ceuta y coordinar la respuesta del Gobierno, casi cuatro semanas despues de que decenas de miles de personas cruzaran la frontera desde Marruecos. El encuentro se produjo justo antes del primer Consejo de Ministros tras el parón veraniego.

Las cifras sobre lo ocurrido el 30 y 31 de julio siguen sin coincidir entre las distintas administraciones. El Ministerio del Interior situa en unas 72.000 las personas que cruzaron la frontera, de las que unas 70.000 habrian regresado ya a Marruecos. Sin embargo, el delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Angel Perez Triano, elevo la cifra a mas de 80.000 personas entradas por el paso fronterizo de El Tarajal.

Perez Triano reconocio que la ciudad sigue "muy lejos" de recuperar la normalidad, con centros de acogida insuficientes pese a la apertura de nuevas instalaciones en las ultimas semanas. La presion sobre los servicios locales se mantiene semanas despues de que la crisis estallara.

Desde la oposicion, el Partido Popular reclamo el despliegue de mas funcionarios de extranjeria trabajando en tres turnos diarios para agilizar la tramitacion de los expedientes migratorios, en un intento de acelerar los procesos que consideran colapsados.

El exjefe de la diplomacia europea Josep Borrell califico la respuesta de buena parte de Europa como "histerica, desproporcionada y absurda", al senalar que solo Francia, Portugal, Luxemburgo e Irlanda han mostrado una solidaridad real con España. Al mismo tiempo, veintidos paises de la Union Europea han criticado las politicas migratorias españolas, alegando que sus programas de regularizacion actuan como un factor de atraccion para nuevos flujos migratorios.