El pasado 2 de septiembre, festividad oficial de Ceuta, se convirtio en el escenario de una movilizacion nacional sin precedentes en apoyo a la ciudad autonoma. Mas de 260 municipios de toda España celebraron concentraciones convocadas por la Federacion Española de Municipios y Provincias, en una jornada que combino la solidaridad con los vecinos de Ceuta con una critica cada vez mas dura a la gestion del Gobierno central.

La concentracion mas multitudinaria se produjo en la madrileña plaza de Cibeles, aunque el numero exacto de asistentes sigue siendo motivo de disputa: la Delegacion del Gobierno la cifro en unas 50.000 personas, mientras que el Ayuntamiento de Madrid elevo la cifra hasta las 150.000. Banderas de España y de Ceuta dominaron la escena en la practica totalidad de las concentraciones celebradas en todo el pais.

La alcaldia de Madrid señalo que la capital ofrecia un apoyo "firme e inequivoco" a los ceutíes y a la integridad territorial de España. El presidente de Ceuta, por su parte, declaro que "la recuperacion empieza, esta fuerza es imparable", al tiempo que insistio en describir lo ocurrido en julio como "una vulneracion de la integridad territorial de España" antes que como una crisis migratoria.

Las movilizaciones contaron con el respaldo explicito del Partido Popular y de Vox, mientras que el Gobierno socialista acuso a los organizadores de utilizar la jornada con fines partidistas. Varios dirigentes de la oposicion llegaron a exigir la dimision de Pedro Sanchez, y uno de ellos lo acuso directamente de haber "traicionado" a los vecinos de Ceuta.

Desde el Ejecutivo se ha respondido subrayando el esfuerzo economico realizado hacia la ciudad, que segun cifras del Gobierno alcanza ya los 309 millones de euros en ayudas asignadas a Ceuta, y ha defendido que las protestas distorsionan un mensaje de apoyo a la ciudad convirtiendolo en un ataque al propio Ejecutivo.