El primer partido de José Mourinho al frente del Real Madrid terminó 2-2 ante la Fiorentina en el Worthersee Stadion de Klagenfurt el 1 de agosto. Endrick y el delantero de la cantera Alexis Ciria pusieron al Madrid dos goles por delante en la primera parte antes de que Roberto Piccoli y Moise Kean igualaran para la Fiorentina.

La alineación es el documento más informativo. Mourinho salió con ocho jugadores del primer equipo, Andriy Lunin, Trent Alexander-Arnold, Álvaro Carreras, Federico Valverde, Eduardo Camavinga, Arda Güler, Denzel Dumfries y Endrick, junto a tres de la cantera: Joan Martínez, Mario Rivas y Ciria. Dumfries jugó 75 minutos y Carlos Espí tuvo un remate de cabeza al final para ganarlo.

Tres canteranos titulares en un primer partido es una decisión, no un accidente por falta de efectivos. Es la forma más barata que tiene un entrenador nuevo de ver quién puede competir a este nivel y avisa a todos los veteranos de que el puesto está abierto. Mourinho ha planteado exactamente este arranque antes en otros clubes.

El resultado en sí no aporta casi nada. Los amistosos de principios de agosto son sesiones de preparación física con marcador, y una ventaja de dos goles perdida en un partido con once cambios de posición dice más de las sustituciones que de la defensa.

Lo que sí merece seguimiento es Endrick. Marcó, fue titular y lleva dos temporadas siendo descrito como un jugador al que el Madrid no encontraba sitio. Un entrenador que llega sin ninguna implicación en las decisiones anteriores es la mejor oportunidad que recibe un delantero en esa situación.