El oceanógrafo estadounidense Carl Wunsch, una de las figuras pioneras en el estudio de los efectos del cambio climático sobre los océanos, ha lanzado una dura advertencia sobre el impacto que la administración de Donald Trump está teniendo sobre la ciencia climática en Estados Unidos. En una entrevista concedida a El Pais English, Wunsch describe un panorama de recortes presupuestarios, desconfianza institucional y un clima de negacionismo que, según explica, amenaza décadas de investigación oceanográfica acumulada.
Wunsch, profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y una autoridad reconocida internacionalmente en la circulación oceánica y su papel en la regulación del clima global, denuncia que numerosos proyectos de investigación están viendo denegada su financiación bajo el argumento de que los hallazgos científicos sobre el calentamiento global serían, en sus propias palabras recogidas por el diario, un "engaño". Esta caracterización, sostiene el científico, ignora décadas de datos empíricos recopilados por múltiples generaciones de investigadores en todo el mundo.
El testimonio de Wunsch se suma a las voces de alarma que numerosos científicos estadounidenses han manifestado desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. Agencias federales como la NASA, la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) y la Fundación Nacional de Ciencia han sido señaladas repetidamente como blanco de recortes presupuestarios y cambios de prioridades que han afectado directamente a programas de monitoreo climático y oceánico de largo recorrido.
La oceanografía, a diferencia de otras ramas de la ciencia climática, depende en gran medida de series de datos continuas obtenidas a través de boyas, satélites y expediciones marítimas que se prolongan durante décadas. Según explica Wunsch en la entrevista, la interrupción de estos programas no solo afecta a la investigación actual, sino que compromete series históricas que resultan extremadamente difíciles, y en algunos casos imposibles, de reconstruir una vez interrumpidas.
El investigador, cuyo trabajo ha sido fundamental para comprender cómo las corrientes oceánicas transportan calor y regulan el clima planetario, subraya en la conversación con El Pais English la importancia de la cooperación científica internacional frente a este tipo de crisis institucionales. En su visión, el conocimiento sobre el océano y su relación con el cambio climático es un patrimonio colectivo que trasciende fronteras nacionales y que no debería quedar sujeto a los vaivenes de la política interna de un solo país, por muy influyente que este sea en la producción científica mundial.
Wunsch también advierte sobre los riesgos que representan los movimientos negacionistas del cambio climático, que según el científico han encontrado en la actual administración estadounidense un marco político favorable para cuestionar el consenso científico establecido. Esta dinámica, señala, no solo afecta a la financiación de proyectos concretos, sino que erosiona la confianza pública en las instituciones científicas y en el propio método científico como herramienta para comprender fenómenos complejos como el calentamiento global.
El caso de Wunsch no es aislado. Numerosos científicos climáticos estadounidenses han optado por trasladar sus investigaciones a instituciones europeas o han buscado financiación alternativa a través de organismos internacionales ante la incertidumbre que rodea a los fondos federales en Estados Unidos. Este fenómeno, que algunos analistas han denominado una fuga de talento científico, podría tener consecuencias duraderas sobre el liderazgo estadounidense en la investigación oceánica y climática, un campo en el que el país ha sido históricamente puntero.
La Unión Europea, por su parte, ha reforzado en los últimos años sus programas de investigación climática y oceánica, incluyendo iniciativas como Copernicus, el programa de observación de la Tierra de la Comisión Europea, que podría beneficiarse de la incorporación de investigadores y conocimiento procedente de instituciones estadounidenses afectadas por los recortes. España, con una tradición consolidada en oceanografía a través de instituciones como el Instituto Español de Oceanografía, forma parte de esta red de cooperación científica internacional que Wunsch defiende como esencial frente a la crisis de financiación estadounidense.
Las declaraciones de Wunsch llegan en un momento en que los efectos del cambio climático sobre los océanos son cada vez más visibles y medibles: el aumento del nivel del mar, la acidificación oceánica y las alteraciones en las corrientes marinas figuran entre las consecuencias más documentadas por la comunidad científica internacional en las últimas décadas. La posible interrupción de los programas de monitoreo estadounidenses podría dificultar la capacidad global para anticipar y responder a estos fenómenos con la precisión que la comunidad científica ha logrado alcanzar hasta ahora.
El propio Wunsch, con una trayectoria de más de cinco décadas dedicada al estudio del océano, representa en cierto modo el tipo de conocimiento acumulado que, según advierte, está en riesgo de perderse si las políticas actuales de recorte y desconfianza hacia la ciencia climática se mantienen en el tiempo. Su llamamiento a la cooperación internacional, recogido por El Pais English, se plantea como una posible vía para preservar la continuidad de investigaciones que, subraya, resultan esenciales para comprender el futuro del planeta más allá de los ciclos políticos de cualquier país concreto.

